Al crecer en un pequeño pueblo en Catamarca, Argentina, aprendí desde temprano que el acceso a oportunidades está profundamente condicionado por el entorno. A mis 17 años, esa regla se rompió. Tuve la oportunidad de participar en el programa Youth Ambassadors del Departamento de Estado de EE.UU. Más allá de las habilidades específicas de liderazgo, diplomacia y gestión, esa experiencia expandió mi mundo y cambió radicalmente mi perspectiva de lo que era posible hacer.
Crecer con una identidad disidente me enseñó desde muy temprano a leer los márgenes; esa sensación de ser diferente fue mi primer entrenamiento en empatía y me obligó a observar cómo se construyen los espacios de pertenencia. Llevé esa sensibilidad a la academia, cursando la Licenciatura en Administración. En 2023, una pasantía me llevó a vivir en Bélgica, permitiéndome continuar expandiendo mis habilidades en un ecosistema multicultural.
Operar, vivir y facilitar espacios en la fricción cultural entre América Latina, Estados Unidos y Europa me obligó a recalibrar constantemente cómo me comunicaba, mi forma de trabajar y qué tipo de impacto quería generar.
Hoy, este recorrido es mi principal activo profesional. Es la perspectiva que moldea mi enfoque: gestiono proyectos, diseño sistemas y coordino operaciones que no solo logran objetivos, sino que construyen entornos donde personas con trasfondos distintos pueden alinearse, colaborar y formar parte de algo mayor.